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domingo, 30 de marzo de 2014

EPOC: Evolución en su tratamiento

O sea, que ya están detectando la injustificable miopía con que abordaban este asunto. En fin más vale tarde que nunca. Sin embargo, todavía queda mucho. Quizá, si escuchasen lo que tienen que contar los pacientes acerca de su experiencia, y no les culpabilizasen por utilizar mal los inhaladores, si pensasen que eso es difícil que ocurra porque saben que se están jugando la vida (hablamos de la respiración, no de un grano) probablemente aprenderían algo y avanzaríamos mucho más rápidamente.
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SOCIEDAD
21 de marzo de 2014

EPOC:la evolución en el tratamiento de la enfermedad

El tratamiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que afecta aproximadamente a 1,4 millones de argentinos, se fue modificando en los últimos años de manera significativa haciendo que, en poco tiempo, pase de ser una patología casi huérfana a tener mayor conocimiento y valoración para enfrentarla.

Así lo destacó el prestigioso neumólogo catalán Alvar Agusti, director del Instituto del Tórax de Barcelona, quien remarcó que esta evolución se puede observar en las permanentes modificaciones y actualizaciones de las guías GOLD (Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease, por sus siglas en inglés) para el Diagnóstico, Tratamiento y Manejo de EPOC.

"En las dos últimas décadas hemos pasado de una perspectiva unidimensional de la EPOC -a una perspectiva multidimensional, en la que no solo se tienen en cuenta determinantes pulmonares (espirometría), sino también otros dominios 'extra-pulmonares' de la enfermedad, como su impacto en el paciente (síntomas), la historia previa de agudizaciones de la EPOC y la presencia de comorbilidades", afirmó Agusti.

En diálogo con periodistas argentinos, el neumonólogo explicó que este cambio obedece a que la capacidad respiratoria (que se mide con la espirometría) "es sólo un parámetro importante", pero aclaró que "no es el único".

Al respecto, el especialista detalló que otro aspecto a tener en cuenta es que los síntomas de la enfermedad "se perciben de manera diferente" en cada paciente.

"Si uno midiera solamente la capacidad pulmonar, sería insuficiente, ya que ésta no es la misma en todas las personas. Por eso las nuevas guías tienen en cuenta los síntomas y cómo los percibe cada paciente, más allá de la capacidad respiratoria. Es muy importante ver cómo impactan estos síntomas en la calidad de vida del paciente", enfatizó.

No obstante, Agusti puso de relieve que las próximas guías (que se actualizarán en 2015) deberían incorporar algunos otros aspectos ya que "el cambio no es un escalón, sino un proceso continuo".

Entre las cosas que, a su criterio, deberán incorporarse es la atención "en la relación entre la EPOC y el cáncer de pulmón".

"Teniendo en cuenta la relación de este problema con el tabaquismo, se puede decir que los enfermos con EPOC tienen más riesgo de padecer cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares", añadió.

Por otro lado, el especialista expresó su preocupación porque esta patología suele tener un "diagnóstico tardío", lo que hace que su tratamiento sea más difícil.

En ese sentido, dijo que "los pacientes reconocen tarde la EPOC y este es un grave problema, porque se diagnostica tarde y por ende no se trata" y aseguró que "hay responsabilidades compartidas entre el médico y los enfermos", comentó.

"La EPOC existe, a veces somos nosotros los que no queremos mirar. La responsabilidad es compartida. Desde el consultorio hay que explicarle a los pacientes que se puede tener una vida normal e incentivarlos a que la adherencia al tratamiento sea la ideal", remarcó Agusti.
Puedes leer el artículo aquí

viernes, 28 de marzo de 2014

Charlas con Paco Tella: El milagro (y II)


Una vez sentados, Paco empezó a hablar y ya no hubo forma de pararlo. Contó que estaba vivo tras cinco años de habitar en otro mundo. Que comprendía perfectamente a Lázaro; sí, el bíblico, ese que se escapó de la tumba. Que el pánico constante se había ido y no tenía que disimular el ahogo. Yo sabía de lo que hablaba pero la camarera le miró como si delirase. Creo que él se dio cuenta pero le dio lo mismo. Estaba feliz. No olvidaba –dijo- que algún día debería recurrir a la bombona de oxígeno, pero esperaba que eso ocurriese cuando fuera muy mayor.
-Hasta he vuelto a practicar boxeo.
-¡Pero Paco!
-Pensarás que no estoy bien de la cabeza pero sé lo que estoy haciendo, mientras no haya peligro puedo hacer los esfuerzos que quiera. No, espera. Más que poder, debo hacer mucho ejercicio, eso significa aumentar la capacidad torácica. Y si practico un deporte que me encanta, mejor.
-Eso sí lo sabrá Cristina.
-Naturalmente.
-¿Piensas volver a competir?
-No, claro. Ni siquiera pelearé como amateur, sería de locos arriesgarse incluso a tener un oponente. Solo voy a practicar en el gimnasio. ¿Ves? –abrió los brazos sonriente- Es cierto que estoy buscando uno, ya sabes que no miento casi nunca.
No dejaba de preguntarme qué estábamos haciendo allí, apenas escuchaba sus planes: que montaría en bicicleta, subiría a la montaña, jugaría al futbol con los niños… Presté atención. De repente, había cambiado de asunto:
-… y no sé si eso es una crisis matrimonial. Me avergüenzo de lo ingrato que soy, pero no puedo remediarlo. Ahora que no necesito enfermera a todas horas, mi cariño por Cristina está empezando a enfriarse.
Me quedé de piedra; de Paco podía esperarme todo menos eso. Creo que lo notó.
-Espera. Antes de que me pegues, te diré  que no es solo cosa mía. A ella le está pasando lo mismo. Es fácil de entender, sencillamente, llevamos demasiado tiempo cimentando la vida matrimonial en algo que ya no existe. Cuando se producen cambios bruscos en una relación, suelen suceder estas cosas.
-¿Y qué quieres de mí?
-¿A quién más piensas que puedo contarle esto?
-¿Encima tengo que darte las gracias?

Hacía mucho que no veía sonreír a Paco con tanta frecuencia.
-Ya contaba con que te sintieses molesta, pero sé que, en el fondo me entiendes y que no vas a decir ni una palabra.
-Eso es mucho suponer ¿no crees? Ante todo…
Aparto una mosca invisible con la mano.
-Ya sé. Ante todo Cris es tu amiga. Pero, mira, esto no es algo que se pueda elegir, ni me has dejado que acabe de contártelo: estoy empezando a mirar más de la cuenta a las chicas. Nada serio, todavía, pero hace ya cuatro meses que puedo hacer vida normal y esta situación está empezado a agobiarme. Me siento eufórico, estoy deseando volar porque llevo siglos encerrado en la jaula.
-O sea, que quieres separarte. En fin, es una opción. Sabes que no soy de los que defienden continuar a toda costa por los hijos, pero pienso que te estás precipitando. Seguramente es una reacción lógica, pero si aguantas sin hacer ninguna tontería, es posible que las aguas vuelvan a su cauce.
-Te digo que ella está igual de fría, Molina.
-Creo que te equivocas.
-¿Te ha comentado algo?
-Ya has visto que no tenía ni idea de esto. Pero no me hace falta, conozco bien a tu mujer.
-Ya, pero la mitad de la pareja soy yo y sé bien lo que me digo.
-Tú sabrás, chico. ¿Ya has tenido alguna aventura?
-Claro que no, pero con el pensamiento a todas horas.
Me daban ganas de insultarle. Más aún. De retorcerle el pescuezo como a un ave de corral. Creo que me sobrevaloró al considerarme la persona adecuada para escuchar sus confidencias.
-Lo siento, sé que esto te está haciendo daño, pero, compréndelo, necesitaba un hombro.
Ahora fui yo la insensible.


El mío es el hombro menos adecuado de todos los hombros  que conoces.

-¿Y a quién se lo cuento? ¿Eh? ¿A mis padres? ¿A mis hijos? ¿A esos amigos que desde hace cinco años vienen de vez en cuando a comprobar cómo sigo amarrado a mi sillón?
-¡Hombre! Algo salías.
-No estamos hablando de eso –respondió con voz rencorosa.
-Ya no estamos hablando de nada. Esta es la última cosa que sé a espaldas de Cristina, la próxima vez  que quieras contarle algo a alguien lo escribes en un cuaderno.
Ni siquiera se inmutó, en ese momento me acordé del asco que da la confianza
-No creas que no se me ha ocurrido empezar un diario. Pero no sabría donde esconderlo, y reconocerás que tú eres mucho mejor que un papel.
Ya no iba a dejarme engañar.
-Hazme caso, Paco, date tiempo y solo cuando lo veas más que claro, toma una decisión. No te precipites pero tampoco te quedes con ella por la fuerza de la costumbre.
-¿Ves? No me he equivocado al confiar en ti. Ahora me encuentro mucho mejor.
Lo dijo mientras me sujetaba la puerta. Yo pensaba dónde diablos podría llevarle a comer, a un sitio, cuando más ruidoso mejor pues si volvía a las andadas iba a tener que frenarle. Fui tajante.


-Y yo mucho peor, claro. Como me acabas de colgar el muerto…

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miércoles, 26 de marzo de 2014

Charlas con Paco Tella: El milagro (I)


Me encontré con Paco delante de la puerta del gimnasio.
-¡Anda! ¿Qué haces tú aquí?

-Uy, Molina. ¡Qué sorpresa! Pues ahora mismo iba a darme un bañito en la playa.
Le miré de arriba abajo negando con la cabeza, creo que se me puso cara de lechuza. Allí había gato encerrado, pero era un gato con las patas muy cortas.

-Pero ¡qué me estás contando! Si vives a 150 kilómetros de aquí. ¿Acaso has venido dando un paseo desde casa para bañarte en la playa? ¿Saldrías de allí la semana pasada, supongo?

Bajo la cabeza avergonzado.
-Ya, ya. Era una broma. El otro día te pregunté a qué gimnasio ibas porque tenía billete para el primer avión de hoy.

-Y yo que me creí el cuento de que te ibas a apuntar allí al mismo que voy yo. ¿Lo sabe Cristina?
-¿El qué?

-Pues ¡qué va a ser! Que estás aquí, hombre.
Me faltó decir “pareces tonto”. Esa mañana, Paco era como un niño, no daba pie con bola; desde luego no era el Paco de siempre. Empecé a preocuparme.

-No, claro. Vengo para hablar contigo a solas. Ella cree que estoy en el campo.
-¿En la casa que tenéis alquilada?

-Ya no. Los inquilinos se han ido y aquello está hecho un desastre. Hay que pintar, reparar los picaportes, arreglar el calentador, impermeabilizar la piscina…
-No me digas que piensas hacer todo eso.

Pocas veces he visto tanto orgullo en la cara de un hombre. Juntó las piernas, levantó la barbilla. Se irguió.
-Pues… sí.

El tono era modesto pero la satisfacción le brincaba en los ojos.
-No me lo puedo creer, Paco. ¡Enhorabuena! ¿Tan bien estás?

-De maravilla. Entiéndeme: lo que tenía lo sigo teniendo, pero he pasado años soportando medicaciones chapuza. Varias ¿eh? Y ahora, por fin, han dado con la dosis.
-Oye, ese médico nuevo ¿no será naturópata?

-Jajaja. No. Es un profesional competente nada más.
-¡Ostras! Y nada menos ¿no? ¿Cuántos años llevabas sin…

-¿Sin vivir? ¿Arrastrándome? ¿Inválido? ¿Vegetando? No sé, la tira. Ya he perdido la cuenta.
Seguíamos parados en la acera, nadie se decidía a dar un paso.

-Bueno, venga, cuéntamelo todo. Vamos a tomar un café.
-Es que no quiero entretenerte. – Se quedó mirando la mochila – Si quieres, voy a dar una vuelta, te espero a la salida y comemos juntos. Tengo que coger el de las cinco y media para que Cris no note nada raro.

-Pero ¿qué te pasa? No me digas que te has echado una amante.
-No empiezo que entonces no hay quien me pare. Entra ahí de una vez pero dime a qué hora vengo a recogerte.

-Ni lo sueñes. Como que me vas a dejar con la intriga. –Me froté las manos interpretando a alguien ansioso, que era yo misma, porque es verdad que me tenía en ascuas– Hoy me concedo vacaciones. Sí, en tu honor, no protestes. Ahora nos tomamos el vermut, pero comemos pronto para que vuelvas al aeropuerto con tiempo.
Sonrió.

-Sí, jefa.
-Mira. Allí, en la calle que sube, han abierto una cervecería y estaba deseando explorarla.
(Continuará)
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lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suarez ha fallecido por EPOC

Sí, es un hecho, ha fallecido por EPOC. Pero el gran pacto de silencio que envuelve a esta terrible enfermedad (padecida por un 10% de españoles mayores de 40 años y que se lleva por delante todos los años a 18.000 personas solo en nuestro país) impide que se divulgue precisamente esta causa. Se puede hablar de cáncer, incluso de Alzheimer -a pesar de sus connotaciones peyorativas- pero la EPOC se sigue manteniendo cuidadosamente oculta. Dicen que quieren erradicar el tabaco, esa gran epidemia mundial, pero no es cierto, lo que hacen es cubrirse las espaldas con leyes que pocos entienden y avisos en las cajetillas que casi nadie se cree de verdad. Cuenten de qué mueren muchos de los personajes conocidos, produzcan reportajes en los que hablen pacientes y médicos. Pero no conviene, porque la realidad es tan horrorosa que a las grandes empresas tabacaleras y a otras economías que se benefician indirectamente de la adicción de de gente desinformada se les acabaría el gran chollo del siglo. Atención: predigo: si entre los fumadores llegara a divulgarse lo que suponen las enfermedades respiratorias que les esperan (una lenta agonía en realidad) el 80% lo dejaría al cabo de un mes como máximo.
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EL MUNDO
24/03/2014
Todos los vídeos de Adolfo Suarez
El último parte médico de Suarez
Suárez ha fallecido por "EPOC agudizado en el contexto de la enfermedad de Alzheimer" que padecía, ha informado Isabel de Azuela, la médico internista responsable de la atención del ex presidente en los últimos años.
Puedes ver el vídeo que aclara la causa del fallecimiento, junto al resto de los vídeos, aquí.

sábado, 22 de marzo de 2014

La ilusión de mi vida

Acaba de entrar el invierno en mi barrio y a mí me duelen las bisagras. Hoy apenas he dormido. Anoche, aquí solo, en mi cuarto, compartí mis penas con el whisky y con los efectos de una llamada que había recibido esa tarde. Ella me enfrentó con mi futuro. Consiguió que me preguntase si lo que escuché podrá acabar, de una vez por todas, con esa vida angustiosa que ninguna botella, pastilla o papelina ha sido capaz de amortiguar o, por el contrario, será la pista de despegue para el viaje definitivo, el que me deje caer desde lo alto, me aplaste contra el suelo y me convierta para siempre en puro polvo.
 
Son las seis de la mañana. Yo, Alfredo Higueruela, acabo de salir de la ducha. Toca afeitarse, vestirse y salir disparado hacia el despacho. Costará mucho. A esta hora no hago otra cosa que temblar. En el fondo, lo que desearía es que me tragase la tierra, las ojeras me llegan hasta la barbilla, tengo cara de condenado a muerte. Recuerdo apenas por qué me encuentro en ese estado hasta que, con un tremendo esfuerzo, trasiego el primer café. Solo entonces empiezo a sentirme persona, logro atraer algún recuerdo y hasta pensar con menos confusión.
Henri de Toulouse-Lautrec - Alone (1896)
Les aseguro que soy gente de orden. Periodista en decadencia pero con un pasado brillante, soltero, a mucha honra, oficialmente fiel a mi novia de la infancia, algo mimado por una madre rezongona pero que no me niega ni un capricho. Estoy a punto de cumplir cuarenta y cinco, nacido y criado en un pueblo de Palencia pero incorporado a la sociedad madrileña desde el mismo día que entré en la universidad. Hace algún tiempo soñaba con una prejubilación de las de antes, pero la crisis económica que sufrimos me la ha arrebatado y me consumo en un cuarto apolillado esperando la carta de despido un día sí y otro también.
Es hora de dar un giro completo a mi vida. Después de tragarme mil y una novelas policíacas de cualquier nacionalidad, preferiblemente sueca y francesa, de consumir como un poseso toda la filmografía americana del género, de leer asiduamente las páginas de sucesos de los principales diarios del país, de grabar cualquier reportaje televisivo sobre crímenes para disfrutar de ellos al atardecer, cómodamente armado de copa y cigarro, puedo afirmar que estoy listo para convertirme en un investigador profesional. Naturalmente, necesito un mínimo de liquidez. Lo primero de todo, eliminar deudas; alguna tengo, sí, pero no es cuestión de airear los trapos sucios. Después, poner en marcha el negocio. Una oficina bien acondicionada y situada estratégicamente, licencia, publicidad, secretaria, administrativo, personal de limpieza, página web. Hace falta un buen pico pero puede que la vida me lo brinde. Ella es a veces generosa –hasta ahora con los otros– me pregunto si en un futuro próximo se dignará incluirme en su lista de beneficiarios. Puede que, aunque algo tarde, se me ofrezca la oportunidad de ejercer mi vocación.
 
Decía que alguien me llamó ayer tarde. Una voz quejumbrosa. Femenina. Cascada. Con acento británico. Explicó que estaba ingresada en un hospital londinense hojeando una guía telefónica que le había proporcionado su enfermera. Hablaba en susurros, se le entrecortaba la voz por los sollozos, parecía tan sincera. O yo necesitaba que lo fuera, es lo mismo. A trompicones comprendí que estaba desahuciada por los médicos. Geraldine Abbott, aquejada de cáncer de cerebro, encamada durante cuatro años, en el transcurso de los cuales había logrado que sus representantes rematasen su, hasta entonces, próspero negocio de antigüedades de la manera más honrosa posible. Preocupada por lo que será de su fortuna: cuatro millones, veinticinco mil libras sin destino por el momento, todavía ingresadas en el banco. Un dinero que desea regalarme en nombre de dios. Su voz parecía surgir de las profundidades de un túnel cuando me pidió que aceptase ser su heredero universal. Español y con mi mismo apellido fue el primer hombre de su vida. El que la amó apasionadamente. Aquel que le concedió el derecho a seguir viviendo poniéndola a salvo mientras se hundía el barco que les trasladaba a la luna de miel. Hasta ayer ningún Higueruela había tardado en colgar el teléfono más de veinte segundos.
 
Quizá toda esta historia no sea más que un cuento destinado a embaucar mentes crédulas, algo así como una estratagema para limpiar el bolsillo de los incautos. Pero a mí no me queda ya nada, ni un solo céntimo que puedan quitarme. Mi propia madre ha tenido que hipotecar su casa para sufragar mi alocada existencia, desprenderse de cada objeto de valor, vender hasta el último de sus recuerdos juveniles. Los acreedores nos acosan día y noche, temo entrar en la cárcel a no ser que un milagro lo remedie. He decidido que este sea, además, mi primer caso como detective, y sin necesidad de despacho o secretaria. Lo encuentro apasionante, pero, sobre todo, es la excusa que necesitaba para poner tierra por medio. Solo una trampa más, un baile de números en la cuenta corriente para poder coger el avión y listo. En este preciso instante atravieso el umbral de la redacción, pero mañana me concedo unas (aparentes) vacaciones invernales y voy a conocerla.
 
 

jueves, 20 de marzo de 2014

Joven y bonita (Jeune et jolie) - (Young & Beautiful) - 2013


Antes de hacer ningún comentario sobre la película en sí, me gustaría recordar a los lectores que el cine, como arte y medio de expresión, ha atravesado, desde su invención, una serie de etapas hasta adquirir la madurar que tiene hoy día. Su lenguaje y su estética, en parte gracias al auxilio de la publicidad, están perfectamente calculados y medidos, por tanto, la dosificación de las imágenes, el impacto emotivo, el rol que en el conjunto juega la sucesión de secuencias, el vestuario, la escenografía o la música son elementos que se aprenden y, por tanto, no son, como en un primer momento, producto de la genialidad de sus creadores. A estas alturas, hay poco nuevo bajo el sol en el séptimo arte, y esto, que podría constituir un acicate para emprender nuevos caminos y explorar territorios por descubrir se convierte en la práctica en coartada que, con el pretexto de la belleza del envoltorio y la corrección de los guiones, evita a toda costa cualquier innovación.
Dicho esto, señalaré que nos encontramos ante una película francesa, con el estilo consabido de idílica casa de campo, bellos y bien alimentados especímenes humanos, corrección burguesa con cierto tinte progre, y argumento erótico-amoroso-familiar bastante manido por cierto, aderezado con algún toque picante cuyo objetivo es escandalizar moderadamente al público cuidando de no excederse. Antes de continuar, aclararé que yo disfruto con este tipo de productos, me hacen pasar un buen rato en mi butaca, naturalmente, porque son agradables, desarrollan relatos coherentes y retratan con bastante fidelidad a un sector social de este momento (un mérito que los españoles no podemos adjudicarnos por resultar demasiado histriónicos delante de la cámara). Podría, incluso, realizarse un estudio sociológico bastante exacto sobre la evolución de la sociedad francesa –también de la americana– en el último siglo, exclusivamente a partir de sus películas. Se trata, pues, de una buena foto en movimiento, de un producto cuidadosamente calculado, correcto en cualquiera de sus partes pero en absoluto sincero, con poca o nula aportación personal.
Por otra parte, encuentro de lo más preocupante la tendencia, que observo desde hace algún tiempo, de justificar la prostitución, de normalizarla y dotarla de un glamour a todas luces falso, de ensalzar sus supuestas ventajas, de situarla en un marco respetable con protagonistas indiscutiblemente llenos de encanto. Además, ver esta película un par de semanas después de que la primera cadena de la televisión pública, en horario matinal, invitase a la dueña de una academia encaminada al adiestramiento de potenciales prostitutas, sin ironía ni crítica alguna –a excepción de la siempre sensata Lidia Falcón, cuya proverbial lucidez no mengua con los años– no me puede dejar indiferente. ¿Llegará a entrar esta ocupación en los archivos del INEM, penalizando a las solicitantes que se nieguen a aceptar las ofertas? No crean, el cuadro que les estoy presentando no es tan insensato como parece. De momento, voluntariamente o no, se está haciendo lo adecuado para desembocar en esa situación. Y no solo con películas, resulta más que evidente el retroceso experimentado desde las conquistas del pasado siglo. Ahora se utilizan todos los medios posibles para que la dignidad de la mujer vuelva a encontrarse en entredicho, como consecuencia, la actitud de desprecio hacia nuestro género se incrementa a toda velocidad.
Pero introduzcámonos, de una vez, en el contenido de esos fotogramas, portadores de un mensaje a todas luces ambiguo, que deja en el espectador un poso de inquietud y sobre todo un regusto decididamente amargo. En un verano de siestas y aire libre, Isabelle, la protagonista, a punto de cumplir los diecisiete, experimenta un –discreto pero intensísimo– amor juvenil. Quien la envuelve en una moderada, aunque amable, ceremonia de seducción, es un muchacho alemán que, presumimos, volverá a su país tras las vacaciones. De ahí que la culminación no pase, por su parte, de un trámite rutinario que cumple con indiferencia y que se convierte para ella en una experiencia traumática.
 
A partir de ese momento, la transformación del personaje es radical. Isabelle se convierte en una furibunda profesional del sexo que persigue el lucro a toda costa, conoce todos los resortes del oficio e intuye perfectamente cual es la mejor forma de sacar partido a sus encantos. Una reacción bastante inverosímil, sobre todo por la rapidez con que produce y la fría actitud que preside cada uno de sus movimientos. Los que la rodean, desconociendo el episodio que originó ese comportamiento, la tildan de rara. No me lo parece, imagino que esa actitud: la rabia, la curiosidad, el ansia por quemar etapas, es una consecuencia posible. No obstante, el guión se equivoca en dos aspectos. El más evidente, quizá, es la evolución que sufre ella, sin altibajos, sin dudas, con una sabiduría excesiva, sin necesidad de pedir consejo. El que subyace y, a mi juicio, el más importante, consiste en confundir la liberación femenina con la venta del propio cuerpo. La libertad sexual es justo lo opuesto al comercio sexual. Quien recibe dinero se convierte en esclavo, en acreedor de todos los desdenes, en alguien que, al haber puesto precio a esos minutos, se encuentra –no solo inerme – también, y sobre todo, sin derecho alguno como ser humano, pues el otro ha pagado y, por tanto, es quien dispone, quien se siente legitimado a usar a capricho el objeto en que se ha convertido ese ser humano que comercia.
Algo de esto se apunta en la película. No podemos decir que se presente la realidad tal como es pero tampoco se elude el asunto. Aunque ni siquiera esas escenas afectan tanto como sería de esperar a una chica tan joven y tan rodeada desde siempre de confort y de mimos. Ya he dicho que la secuencia lógica de los hechos es irreprochable, por eso ha de pasar algo que acabe con ese estado de cosas, inverosímil para la lógica e intolerable para muchas mentes. (Ya he dicho que se pretende escandalizar en dosis mínimas, lo suficiente para suscitar cierto interés). Y sucede. Pero en un entramado psíquico apenas hilvanado, el desenlace nunca puede ser armónico, es preciso recurrir al absurdo, alterar los resortes  de lo esperable para  que la sorpresa enmascare la falta de coherencia y lleguemos a preguntarnos si el guionista guarda alguna clave en la manga que no sabemos desentrañar.
 
En resumen, un planteamiento interesante que evoluciona sacando las cosas de quicio y, por tanto, ha de resolverse de forma tramposa y algo simple.

* Año: 2013
* Duración: 95 minutos
* País: Francia
* Director: François Ozon
* Guión: François Ozon
* Música: Philippe Rombi
* Musica: Pascal Marti
* Reparto: Marine Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Charlotte Rampling, Johan Leysen, Fantin Raval, Nathalie Richard, Laurent Delbecque, Akéia Sari, Lucas Prisor
*Género: Drama

martes, 18 de marzo de 2014

El asma grave genera más del 70% del gasto que supone la enfermedad


Informativostelecinco.com

El asma grave genera más del 70% del gasto sanitario que supone esta enfermedad

14.03.14 | 18:06h. EUROPA PRESS | MADRID
Actualmente el asma afecta alrededor del 5 por ciento de la población adulta y, aunque sólo un 5 por ciento de estos pacientes presentan una situación grave y no controlada, son los que generan más del 70 por ciento del gasto sanitario que supone esta enfermedad respiratoria.
Así lo ha asegurado el neumólogo Luis Manuel Entrenas, del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, en el marco de una nueva edición de la 'Universidad del Asma Grave', organizada por Novartis, que se ha celebrado en esta ciudad andaluza.
"Aunque es un porcentaje pequeño del total de pacientes, son los que padecen una peor calidad de vida", ha reconocido este experto, quien asegura que el control del asma grave supone un reto para los especialistas en Alergología y Neumología por el alto impacto de esta enfermedad en la calidad de vida de los pacientes.
Sobre todo porque, tras la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), es la enfermedad respiratoria que causa mayor número de días de absentismo laboral.
En ello ha coincidido el profesor Santiago Quirce, jefe de Alergología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ya que el asma grave ocasiona una "notable limitación" de las actividades que pueden realizar los pacientes y "afecta de forma muy importante su calidad de vida y su estado de salud general".
Por todo ello, los expertos defienden la formación del profesional sanitario en el manejo de esta patología ya que, aunque el tratamiento está estandarizado, es importante que estos recuerden que el nivel de tratamiento determina la gravedad de la patología y su adherencia determina también el control de la enfermedad.
Asimismo, ha recordado que el asma grave controlado de forma inadecuada también tiene un fuerte impacto en el rendimiento escolar en el caso de los niños, ya que "interfiere en la capacidad de jugar y realizar ejercicio".
"Las exacerbaciones graves son especialmente preocupantes, por el temor y la ansiedad que producen en los niños y en sus familiares. Además también producen efectos sobre el control del asma a corto plazo, y sobre el desarrollo y la función pulmonar a largo plazo", ha lamentado este experto.

Puedes leer el artículo completo aquí

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domingo, 16 de marzo de 2014

Misterio en la escalera

La primera vez encontraron una cafetera, bien embalada en su caja, en uso pero completa hasta en el mínimo detalle: filtro nuevo y hasta cacillo de medir. Los chicos del 5ª D la encontraron cuando salían hacia la escuela y la apartaron de una patada. Un poco más tarde, cuando las vecinas del rellano averiguaron de qué se trataba, acordaron cedérsela al anciano que malvivía en el sótano. Les constaba que solía prepararse un infame café de puchero y pensaron que le vendría bien. Gardenia, la niñera del Ático A, se ofreció para  enseñarle a utilizarla.
 
El boté de champú apareció en una ventana del descansillo dos semanas más tarde y nadie lo relacionó con el otro objeto, pero después de aquello casi todos los días encontraban algo. Aquello supuso el alborozo general. Organizaron rifas benéficas y hasta una porra para adivinar con qué iba a sorprenderles a continuación el benefactor misterioso. Aunque tuvieron que suprimirla porque nadie adivinaba nunca y enseguida dejaron de apostar.
 
Hasta un pájaro vivo, pero mudo, hallaron una vez en su jaula. Esta vez se subastó por todo lo alto en la explanada del ayuntamiento y, con lo que recogieron, el avispado hijo de la viuda del 2º B entró en la universidad aquel curso.   
Gustav Klimt - El árbol de la vida
Más de diez meses duró aquello. Todo el mundo especulaba. No estaban seguros de si debían alegrarse, hubo quien afirmó que todo aquello atraería la mala suerte. Se organizaron turnos para espiar pero lo cierto es que nadie vio nada nunca. Lo curioso del caso es que el valor de los obsequios se iba incrementando casi insensiblemente. Lo último que depositaron, que se sepa, fue un flamante abrigo de piel de conejo, con su garantía y su ticket de compra, adquirido en la mejor peletería de la provincia.
Y de repente, cuando más entusiasmados estaban los vecinos, tanto que hasta habían dejado de hacer preguntas, acabó todo. Ya hacía mucho que se habían extinguido las rifas, ahora el primero que encontraba lo que fuese se convertía en su propietario. Se habló –todavía se habla– de trampas y zancadillas, de cortes de electricidad para asegurarse la ventaja, de vigilias interminables tras las mirillas, de traición y hasta de violencia. Los rumores persisten. Se comenta que los hallazgos no cesaron entonces, que todavía se recibieron algunos. Joyas, talones con varios ceros, costosos aparatos electrónicos, cada uno de ellos un poco más valioso que el anterior. Pero nadie tuvo nunca la certeza, pues quienquiera que fuese el agraciado se guardó muy bien de divulgarlo.

viernes, 14 de marzo de 2014

Cogito ergo sum


Si, ocasionalmente, te sobreviniese una catástrofe, no importa, tú conserva la cabeza. Si te quedases ciego, mudo, sordo, inservible, conserva la cabeza. En el caso de que todos te den la espalda, no los mires, cuida de tu cabeza. Si ves el mundo entero derrumbarse a tu alrededor, olvídalo, mantén erguida tu cabeza. Si han muerto tus seres queridos y los que se decían amigos tuyos han levantado el vuelo, conserva la cabeza. Si la tierra está invadida por escombros que cortan tu camino y cubierta de tinieblas que te nublan la visión, no mires, no camines, pero conserva la cabeza.

Si el universo entero se derrumba, conserva la cabeza. Si yaces en cama ajena, la asepsia es tu mundo, los tubos entran y salen de tu boca, tu pecho, tus brazos; si un líquido grasiento y una burbuja de aire son tu único punto de conexión con la vida, da lo mismo, conserva la cabeza. Conserva la cabeza, siempre.
Porque, si además de perder tanto, tanto, perdieses también el norte, lo habrías perdido todo: te habrías perdido tú.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Ningún médico podría recomendar nunca el cigarrillo electrónico

A los  que leéis habitualmente esta sección, os consta que reprocho constantemente la tibieza de los médicos, me duele que no insistan en la difusión, que no reclamen un espacio más amplio en los medios, que no difundan las consecuencias, tanto de lanzar al espacio un humo plagado de toxinas como de aspirarlo personalmente, que no hablen casi nunca de la EPOC y de otras enfermedades respiratorias. Que no digan que excluyen al enfermo de la sociedad y le abocan a una agonía lenta y dolorosísima. Ahora bien, cuando alguno de ellos señala valientemente las consecuencias de continuar con esta costumbre nefasta (de forma electrónica o tradicional, eso de lo de menos) se le desprecia, desacredita y sepulta bajo una avalancha de insultos. Creo que la solución pasaría por el aumento de voces autorizadas: si en lugar de hablar un neumólogo de vez en cuando, se generalizase esta actitud, estas intervenciones empezarían a respetarse. Pero todavía hay mucha gente escéptica que tiene que empezar a replantearse a quién hace caso, si a los fabricantes de veneno o a los que nos están curando desde siempre. Esos ignorantes que vociferan -no sé si por intereses económicos, para defender su adicción o de todo un poco- deberían darse cuenta del daño que están haciendo al proclamarse entendidos cuando no tienen ni idea de lo que están hablando. Basta leer un par de comentario a la entrevista para hacerse una idea de lo que digo.
Visita mi nuevo blog sobre la cuestión respiratoria: http://charlasconpacotella.blogspot.com

deia
epidemiólogo de Medicina Respiratoria Avanzada
Joan B. Soriano : "Ningún médico podría recomendar nunca el cigarrillo electrónico"
Investigador y luchador incansable contra los males del tabaquismo, se pronuncia también en contra del cigarrillo electrónico por sus efectos nocivos
Concha Lago - Domingo, 9 de Marzo de 2014
Bilbao - Su opinión viene acreditada por una larga trayectoria como epidemiólogo de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y director de Epidemiología e Investigación Clínica del Centro Internacional de Medicina Avanzada.
¿Tienen los médicos las ideas claras sobre el 'e-cigarrillo'?
-A pesar de que en cada esquina hay una tienda que los vende, ningún médico, ni ninguna sociedad científica podría recomendar nunca el cigarrillo electrónico por dos razones. La primera es que no está confirmado que sea inocuo. Tiene menos componentes que un cigarrillo fumado, pero contiene nicotina y disolvente. Y el disolvente lleva propilenglicol que es un anticongelante que usamos en los coches. Y encima si se inhala, con una inspiración profunda, no resulta para nada inocuo.
¿Y la segunda razón?
-Pues que dicen que ayuda a dejar de fumar pero no tenemos ni un solo ensayo clínico en la literatura médica que diga que eso es así. De hecho, la experiencia que tenemos es que muchos fumadores empiezan con ilusión con el e-cigarro y luego ven que no les da placer. Así que siguen fumando, con la frustración añadida de que se han gastado sesenta euros en un dispositivo que no usan.
¿Es partidario de que tenga las mismas limitaciones que el tabaco?
-Sí, creo que se deben imponer las mismas restricciones en los espacios en los que ya hemos conseguido desnormalizar el tabaco.
¿Por qué las autoridades sanitarias no lo prohiben en bares o restaurantes?
-Aunque ha habido movimientos para aligerar la ley y permitirlo en esos espacios, no se necesita modificar la legislación actual porque ya está incluido.
Las enfermedades respiratorias son las grandes olvidadas y suman un montón de muertes al año.
-Sí, son una cenicienta entre las enfermedades globales. En el top ten de las enfermedades que más matan hay cinco respiratorias. La tercera es la EPOC, (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la cuarta es el cáncer de pulmón, la quinta es la tuberculosis, luego están las neumonías. Y no nos olvidemos de los accidentes de tráfico porque una tercera parte están provocados por las somnolencias que dan las apenas del sueño. Tenemos que hacer entre todos una tarea de concienciación.
La EPOC está infradiagnosticada.
-Sí, es una enfermedad frecuente porque más del 10% de la población adulta tiene EPOC (en Bizkaia en concreto es el 8,2%). Pero el problema es que tres cuartas partes de esas personas aún no están diagnosticadas y no tienen tratamiento. Son sobre todo mujeres de 40 a 60 años que suelen fumar entre diez cigarrillos y una cajetilla al día... Por eso, si presentan síntomas respiratorios, tienen tos, expectoración y se cansan más que las demás, está indicado que se hagan la prueba de cribado que es una espirometría. Se puede realizar en centros de atención primaria, especializada e incluso en farmacias.
¿La cruzada antitabaco ha sido una aliada para combatir las enfermedades respiratorias?
-La lucha contra el tabaco se puede hacer desde muchas especialidades médicas, la nuestra y también otras. Porque el tabaco es la principal causa de muerte evitable en el mundo y es el único dispositivo en el que, tal y como indica el propio fabricante, si se usa te mata. Nuestro objetivo es el de la OMS que dice que para el 2050 puede conseguirse un mundo en el que menos del 5% de la población fume. Eso sería un gran avance.
No es el caso de Asia.
-No. En China fuma un 60% de los hombres y en la India, fuma el 40% de los varones. Los efectos que tendrá en la siguiente generación serán muy graves. Pero en Europa la lucha empezó antes y el tabaquismo está reduciéndose en hombres y manteniéndose en mujeres, pero no se puede bajar la guardia.
Puedes leer el artículo aquí

lunes, 10 de marzo de 2014

Versos fríos (11M - In Memoriam)


Apenas la llegada de la luz.

Vagones ignorantes.

En Alcalá de Henares, mi amigo José Prada,

cogió en marcha ese tren

que contenía la semilla de la muerte,

(pero también los dos que le siguieron)

ocupó el único asiento que quedaba libre

        el que le indultaría – y se puso a escribir un relato sin sangre,

ni muertos ni explosiones, una historia sencilla sobre una mujer checa

que emigra al sur de Francia.


No podía saber que más atrás, no en el tren siguiente,

en el tercero, igualmente mortífero,

viajaba Beatriz,

española,

de veinticuatro años,

con la cabeza recostada en la pared,

un sopor en la frente y en los labios,

rodeada de piernas y de codos,

axilas, portafolios, botas.

Un vagón atestado de suculentas víctimas

que el dios glotón del Odio, el insaciable,

aguardaba, relamiéndose, en Atocha.

José Prada levantó la vista,

las letras que había escrito se amotinaban

en el papel

avisándole de que algo

iba a ocurrir.

Tras la ventanilla clareaba el aire.

La mujer de su cuento recogía a un niño

abandonado en el hospital donde limpiaba.

Luego José parpadeó:

un golpe monstruoso había sonado a pocos metros.

Y también Beatriz

y los portafolios. Escuchaban ahora

un redoble de explosiones continuado.


Hubo alaridos, golpes y carreras

en el vagón de José.

Él quedó prudentemente inmóvil

y se salvó por ello.

Las ruedas se callaron a la voz de las bombas

(un fragor sin grandeza)

y hubo que saltar a los raíles.

        En un vagón vacío quedaba aún un muchacho

enmascarado por la sangre,

sentado, sin moverse –.

Ayudó a trasladar a mujeres hieráticas,

observó a algunos plantados, como árboles,

(no sabían dónde ir).


La luz se había apagado en los vagones muertos,

Afuera amanecía, ingenuamente.

A Beatriz los hombros le pesaban.

ignoraba aún si estaba viva

y mejor no saberlo, por ahora.

Pero el día lanceaba sus pupilas,

escuchaba zumbar a las sirenas

de ambulancias y bomberos

y a helicópteros que ametrallaban el espacio.


Beatriz y José,

vivos e ilesos, condenados

a sobrevivir,

no se conocerán. Ni tantos otros

que cargarán ese fardo para siempre.

A todos se refieren estos versos,

ya fríos, ya inservibles.

Palabras y palabras. Más palabras

concebidas desde la impotencia.
Molina de Tirso